La posibilidad de tener un recuerdo futuro parece tonta, pues ¿cómo podríamos tener memoria de algo que no ha ocurrido aún? Pero la realidad es que lo que aprendimos, vivimos y decidimos el mes pasado, o hace 5 o 10 o 100 años, define quiénes somos hoy. Lo que somos y decidimos hoy, va construyendo mi mañana. Somos uno en el tiempo.
Se adjuntan aquí artículos recientes y también el archivo del Boletín del Secretariado.
En un reciente artículo del filósofo y pedagogo José Antonio Marina1, publicado en prensa hace pocos días, el escribía que cualquier sistema educativo en la actualidad “para sobrevivir, debe aprender al menos a la misma velocidad con la que cambia su entorno”. Y nuestro entorno lo hace a una velocidad de vértigo. Vivimos en la sociedad del aprendizaje, en la que todos y todas -personas, instituciones y la sociedad toda- vamos a tener que aprender continuamente.
A pesar de las penas y las muchas dificultades que sufrió al morir Pedro Poveda (actuar dentro de un gobierno totalitario y una nación deshecha, el aislamiento causado por la segunda guerra mundial, los centros teresianos asolados, las personas de la Institución dispersas, muchas inseguridades, desamparo y escasez económica…), ella entendió que debía ser como un hogar cálido donde muchos pudiesen llegar y encontrar sentido a su vida.