
"Modeló su sacerdocio en la configuración con Cristo crucificado y en la amorosa contemplación de Nuestra Señora de los Dolores.

"Nuestro humanismo desviene cristianismo, y nuestro cristianismo se hace teocéntrico: para conocer a Dios hay que conocer al hombre" (Pablo VI).

"El hombre de hoy no está amenazado por la "falta de ciencia" sino por "la falta de conciencia". Precisa que se comunique y viva con hombres que "tienen" verdad que libera.

"Nos hallamos ante un hombre, no deslumbrador, pero sí ante un "espíritu atrayente", exquisitamente cortés, pero natural y llano. Un hombre sin prisas, capaz de interesarse por todo lo nuestro y de dar a cada cosa su relevancia.