
"San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos.

"Él no era para nosotras el Fundador, lleno de asuntos y trabajos, a quien se teme robar un tiempo precioso; era un padre, que se interesaba por nuestras cosas como suyas, nos aconsejaba con todo cariño, se desvivía por nuestro bien y sabía prodigar consuelos en la desgracia.

"Le conocí por primera vez con ocasión de la fundación de la F.A.E. Desde entonces traté al P. Poveda muy intimamente. Piadoso, sencillo, humilde, profundo conocedor de los problemas educativos españoles, de gran celo y tacto para ejecutar.

“En aquel ambiente clerical cayó como una centella un joven sacerdote preocupado por los humildes.